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domingo, 7 de noviembre de 2010

SER PERIODISTA, UN ASUNTO DE ÉTICA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL


Por: Ana Katherine Toro Salamanca
El Periodismo, una profesión surgida en tiempos difíciles  precisa de criterios bien establecidos para no perder su objetivo: informar a la sociedad con responsabilidad basándose en la veracidad de distintos puntos de vista. Desde  la misma  Francia revolucionaria comenzó a notarse en el contexto urbano, y luego de la revolución industrial y de la segunda guerra mundial, por poner dos referentes históricos importantes, el Periodismo vivió transformaciones que le llevaron a reconocerse ante el mundo como una estrategia de manipulación ideológica y una catapulta de poder para quien lograba acceder a él.
De esta manera, el Periodismo obedece a unas normas institucionales y aquellos que trabajan para los grandes medios se ciñen a ellas o de otra forma simplemente no pueden continuar; dentro de estas normas se han establecido protocolos, unos más éticos que otros, y dependiendo del tipo de empresa pueden ser propios o de uso universal.
Es bien sabido, por supuesto, que muchos trabajadores de los medios no cumplen con los mencionados protocolos y esto se debe a dos factores en especial, el primero es la contratación injustificada y por gusto personal del jefe, y el segundo la no profesionalización de los comunicadores o el llamado empirismo.
Ante esta situación grandes organizaciones en el mundo que cuentan además con mucho prestigio como el New York Times o el Washington Post realizan constantes capacitaciones desde su comité editorial, en donde se dan a conocer los parámetros para ejercer un periodismo de calidad. Arthur Suzlberger  editor del periódico Neo yorkino señala en la Declaración de Principios de la Sociedad Norteamericana de Editores de Periódicos que lo importante no es tener un libro donde se establezcan determinados aspectos que pueden o no hacer los periodistas, lo verdaderamente trascendental radica en que ellos mismos tengan principios y ante cualquier situación los sepan aplicar, puesto que existen circunstancias particulares, como sobornos por información o trueques publicitarios  que a cualquier periodista le pueden ocurrir, es allí donde es primordial el carácter y formación del profesional del oficio.
Así mismo, y para hacer énfasis en el carácter público del Periodismo, debe destacarse también el papel trascendental que desarrollan las audiencias, los espectadores, los televidentes, y en tiempos actuales los internautas, pues de la recepción de los mensajes y posterior intercambio comunicativo, depende la permanencia de los temas noticiosos en los medios, o la búsqueda de nuevas materias primas y producción de material que resulte innovador para la comunidad.
Es por eso, que la Sociedad de Periodistas Profesionales Sigma Deltha Chi  en Norteamérica, luego de varios años de investigaciones ha establecido algunos importantes deberes y derechos tanto de los periodistas como de la sociedad en la que se mueven. Su argumento principal destaca la idea, de que el comunicador social y periodista que trabaje de manera independiente, o en el caso contrario esté vinculado a un organismo privado o estatal mediático, es un promotor constante de la discusión pública y se mueve en paralelo con la población, a la cual se le denomina ‘precursora de la justicia’.
Con base en esta precisión, aparecen cuatro componentes reconocidos a nivel mundial en materia de Periodismo, y que se aplican de igual forma a los diferentes consumidores de los medios. Como primera medida se encuentra la Libertad de Prensa, que permite a cualquier profesional del oficio emitir su pensamiento e informar sobre los hechos; un segundo punto es la Responsabilidad, que significa transmitir los acontecimientos teniendo en cuenta la repercusión sobre las demás personas y el entorno; como tercer momento debe reconocerse la ética, que delimita las actuaciones e incita al contraste de opiniones para llegar a la verdad; y en última instancia ha de señalarse la Buena Fe para con la gente, puesto que cada individuo merece respeto, espera precisión e intuye objetividad ante lo que se le dice.
Los anteriores enunciados están claros para el Periodismo, pero, ¿cómo se pueden aplicar a la población en general? La respuesta no es muy difícil, si el Periodista tiene el derecho a la libertad de prensa, el ciudadano tiene el deber de exigir documentación apropiada de los temas y variedad de fuentes; si el periodista tiene el deber de ser responsable, ético y de no defraudar la buena fe de las personas, la comunidad tiene el derecho de corroborar lo que le están informando, de solicitar un vocabulario apropiado, o de reclamar cuando sienta que están vulnerando su integridad o que hay alguna falta contra la comunidad.
Ahora bien, se han mencionado algunos parámetros importantes sobre el Periodismo en general, hace falta saber qué opinión tienen los expertos en Colombia, un País donde se sabe, ejercer esta profesión puede ser más complicado por problemas de orden público o intereses encontrados de los propietarios de los medios de comunicación.
Especialistas como Javier Darío Restrepo o María Teresa Herrán, no dudan en afirmar que ejercer la labor periodística en Colombia tiene algunos valores agregados, puesto que el comunicador debe desarrollar ciertas habilidades para evitar caer en trampas éticas que deterioren su desempeño profesional. En el capítulo a cerca de la responsabilidad del periodista, en su obra ‘Ética para Periodistas’, Restrepo y Herrán, exaltan la autorregulación en caso de que la vida del comunicador esté en juego o que se comprometa de alguna manera el bienestar del proveedor de información; establecen claro está, la diferencia de este concepto con la autocensura, puesto que la autorregulación pretende no trasgredir los límites, en defensa de un ser humano, mientras la autocensura tiene lazos muy directos con la parte económica o las vinculaciones políticas.
De otra forma los autores critican la pasividad de los profesionales, pues no hay nada más valioso que una reacción oportuna frente a determinadas temáticas. La debacle es inminente frente a un individuo que no sabe tomar decisiones, y que se deja llevar por las tendencias de sus superiores o del entorno aunque no esté de acuerdo.
Ser periodista significa mucho más que retransmitir información o hacer reportería, es un asunto de conciencia, o como diría la filosofía Kantiana: “es llegar a la mayoría de edad por medio del actuar propio”. El verdadero comunicador puede entrar en conflicto con el contexto con tal de defender sus principios, es fiel a una ideología; pero más que nada, es un buen ciudadano responsable de sus prácticas y ejemplificador de la sociedad, pues desde que decidió ser periodista hizo un pacto con la gente, consigo mismo y con su Nación.

Foto: Forro de San Justo, Wordpress.com

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